La crisis del diesel en México

¿Qué está pasando?

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una operación militar contra Irán. La respuesta iraní incluyó el cierre del Estrecho de Ormuz — un paso marítimo por donde transita el 20% del petróleo del mundo. En 10 días, el precio del barril de petróleo se disparó de 65 a casi 120 dólares.

Para ponerlo en términos simples: imaginen que se cierra una de cada cinco autopistas por donde circula todo el combustible del planeta. El resultado es previsible — escasez, miedo y precios por las nubes.

En México, el impacto ha sido directo. El diésel — el combustible que mueve al autotransporte de carga — alcanzó niveles récord cercanos a los $28 pesos por litro en Colima, y en algunos estados ya ronda en los $30.

¿Por qué sube el diésel y no la gasolina?

La gasolina Magna (la verde, la que usa la mayoría de los automovilistas) tiene un acuerdo entre el gobierno y las gasolineras que la mantiene por debajo de 24 pesos el litro. Es un tope voluntario que protege al consumidor final.

El diésel no tiene nada parecido. No tiene techo, no tiene acuerdo, no tiene protección. Y resulta que el diésel es el combustible que consume el 100% del autotransporte de carga en el país.

A esto hay que sumarle que el gobierno lleva 48 semanas consecutivas cobrando el IEPS

(Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) al 100% sin ningún estímulo fiscal. El IEPS del diésel es de 7.36 pesos por litro. Si sumamos el IVA, los impuestos representan el 40% de lo que usted ve en la bomba.

Cuando el petróleo estaba en 65 dólares, ese impuesto ya era alto. Ahora que el petróleo está en 90 o más, se vuelve insostenible.

¿Y México no produce su propio diésel?

Sí, pero la vulnerabilidad persiste: el 95% del combustible que México importa viene de refinerías en Texas y Luisiana, y esas refinerías también están comprando crudo más caro. México tiene apenas unos 3 días de inventario de combustibles. Es decir, cualquier disrupción global se siente aquí casi de inmediato.

¿Cómo afecta esto al transporte de carga?

El diésel representa entre el 25% y el 40% de los costos operativos de una empresa transportista. Si sumamos las casetas, puede llegar al 55%.

Las tarifas de flete han subido apenas un 4.5% anual — muy por debajo del incremento real en los costos de operación. Eso significa que los transportistas estamos absorbiendo la diferencia. Estamos comprimiendo nuestros márgenes para no trasladarle el costo a nuestros clientes.
 

Pero esta absorción tiene un límite.

¿Qué puede pasar en las próximas semanas?

Hay tres escenarios posibles.

Escenario ¿Qué esperar?
Se resuelve pronto (2-4 semanas)
El petróleo regresa a $60-70 USD/barril. El diésel tarda 4-8 semanas en normalizarse porque los distribuidores venden inventarios comprados a precios altos. Las tarifas de flete se mantienen.
Se extiende 30 días (hasta abril)
Diésel en $28-30+/litro. Las tarifas de flete necesitarían subir 8-15%. Inflación por encima de 4.5%. Presión creciente para que el gobierno reactive el estímulo fiscal.
Se prolonga 60-90 días
Petróleo podría superar los $147 USD/barril (máximo histórico). Diésel en $30-35/litro. Transportistas pequeños empezarían a salir del mercado. Inflación arriba de 5-6%.

¿Qué estamos haciendo en Transportes Fernández?

Nuestro compromiso es claro: vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para mantener las condiciones del tarifario 2026 mientras el mercado lo permita. Si en algún momento la situación nos obligara a hacer ajustes, serán comunicados con anticipación, con datos claros, y siempre buscando que sean los mínimos necesarios.

Estamos trabajando en varias acciones simultáneas para blindar nuestra operación y evitar que esta crisis se traslade al costo de sus fletes:

Buscamos las mejores condiciones de compra de diésel.

Monitoreamos el mercado todos los días. No vamos a tomar decisiones reactivas. Estamos analizando el comportamiento del precio del crudo, las decisiones del gobierno sobre el IEPS, y las proyecciones de los organismos internacionales para anticiparnos a lo que viene.

Lo que queremos que sepan

La situación es compleja. Hay factores fuera del control de cualquier empresa — una guerra en Medio Oriente, un impuesto que lleva casi un año sin estímulo, un combustible sin protección de precio.

Pero hay algo que sí controlamos: la calidad de nuestra respuesta.

En Transportes Fernández creemos que la transparencia con nuestros clientes es más valiosa que cualquier ajuste de tarifa. Por eso preferimos decirles lo que está pasando, explicarles por qué, y mostrarles lo que estamos haciendo al respecto.

Porque mover la carga de México no es solo un servicio — es una responsabilidad.
Y las responsabilidades no se abandonan cuando el camino se pone difícil.

Para cualquier duda sobre su operación, estamos a una llamada de distancia.

Renovar. Aprender. Mejorar.

Transportes Fernández — Manzanillo, Colima

Información con datos al 10 de marzo de 2026. Seguiremos informando conforme evolucione la situación.

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